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Hacen falta 40 músculos para fruncir el ceño pero tan sólo 15 para sonreír. Por eso, prueba a sonreír tanto en los buenos como en los malos momentos: Malos: Cuando estés de mal humor o las cosas no te funcionen; En momentos de discusión; Si la mente influye en el cuerpo, el cuerpo también puede influir en la mente. Eso explicaría por qué sonreír puede mejorar el ánimo; Cuando el trabajo te agobie. Buenos: Cuando estés de buen humor y consigas todos tus propósitos; En caso de charla amigable; Si te encuentras en familia o entre un grupo de compañeros o amigos; En aquellos casos en los que se haga justicia.
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